martes, 1 de septiembre de 2009

Al fin llegó el día 21 de Agosto, fecha señalada para la boda de Manuela (la hija de José) con el alemán Udo a la que astíamos casi toda la familia del padre de la novia y un par de familias más amigas del padre de la novia.
La ceremonia Religiosa se celebró en una Ermita situada a unos kilómetros de la Ciudad, en una zona de montaña, lugar muy típico y pintoresco y además tuvimos la suerte de que hizo un día de sol espléndido hasta el punto de que algunos de los asistentes alemanes nos comentaron de que nosotros habíamos llevado allí el sol y la temperatura de Sevilla.
La ceremonia eclesiástica se celebró por el rito Católico, pero las costumbres y resto de la celebración fueron algo diferentes a las de España, la primera de ellas fue que al salir de la Iglesia recién casados la pareja ha de serrar un tronco de árbol, según decían para que tengan la fortaleza suficiente en el transcurso de su vida matrimonial.
Desde la Iglesia (serian aproximadamente las 11 de la mañana) fuimos al salón de la invitación donde había bastantes TARTAS, regaladas por algunos invitados, las cuales fuimos consumiendo poco a poco, a continuación comenzó el baile y la fiesta y posteriormente sobre las últimas horas de la tarde fuimos obsequiados con una suculenta cena.
Todos los alemanes fueron muy atentos y amables con los españoles que estábamos allí y se brindó con champán por los recién casados y también por España y Alemania, fue una buena experiencia y nos divertimos bastante.
Los españoles asistentes fuimos Mari-Carmen y Mari-Tere, hermanas de José, con sus maridos Manolo y Pepe y sus respectivos hijos y hijas, sus amigos Enrique y Elvira con sus dos hijas, Maribel y Rafael con los padres de Maribel y por supuesto mi mujer Lola y yo.

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